viernes, 17 de enero de 2014

Musa oscura


Entra sigilosa a la habitación,
escondiéndose tras cada sombra,
escurridiza figura sin sentimientos.

Atrapas mi alma con tu sombra,
destilas los hilos de la incertidumbre;
corazón gélido, cuerpo sin sangre.

Te sientas a mi lado susurrando vocablos,
deseo maldito a la oscuridad consagra,
pinchas mi piel para lamer el fluido.

Complacida me abrazas sonriendo locura,
me dejas tumbado con un latido en la mano,
eterna sonrisa en los labios.

Me muerdes el cuello y succionas la sangre
que tibia recorre tu cuerpo helado ,
sientes palpitaciones en el pecho

Tus ojos me miran marcando surcos,
silente caricia mis dedos por tus hombros,
cuerpo atado en mis infiernos.

Flores negras, dolor innombrable,
extinta efigie de noches eternas,
por tus besos echaría mi alma al fuego.

Tu esencia me rodea esta noche delirante,
te vistes de espectro y perforas mi almohada,
lames las heridas para sal poner en ellas.

El diario de mi cuerpo escrito con tu veneno,
incendias los conjuros tatuados en mi piel,
miras paciente que se vuelvan cenizas.

Con un beso en mis labios cierras el cofre,
ya no entran las sombras, la luz ha sido desterrada,
a pesar de todo que mi ser te pertenece.


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